•La formación desde la perspectiva humanista.
La relación entre el facilitador y los capacitados debe ser de profundo respeto, lo que se busca siempre es brindar herramientas, empoderar al potencial líder, no crear una dependencia. De igual manera los valores fundamentales del movimiento y los 30 derechos humanos fundamentales deben ser elementos conductores presentes en todos los materiales de formación.
•La sistematización es vital para garantizar una adecuada expansión.
La generación de manuales tanto para facilitadores como participantes, la existencia de una escuela de formación para facilitadores y de otros esquemas de medición, evaluación y seguimiento son vitales para que el espíritu de lo que se quiera transmitir ser mantenga y los frutos del trabajo sean estimables y cuantificables.
•La importancia de las redes y alianzas.
Su busca innovar en las aéreas en las que no se hayan desarrollado contenidos específicos y aprovechar el conocimiento y la experiencia ya adquirida. El objetivo es trabajar en conjunto, alineando estrategias y estructuras para la consecución de metas comunes.
•La formación debe vincularse con el uso de nuevas tecnologías.
El uso de nuevas tecnologías permite masificar fácilmente contenidos a través de Interntet, CD’s y DVD’s. Adicionalmente, contribuyen a mejorar la comunicación entre los diferentes equipos de trabajo a escala nacional.
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