#LiberenALeopoldo


 
 

 

     
 
     

  

  

 

El sábado 15 de enero de 2011, durante la undécima presentación de su Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional, el presidente Hugo Chávez llamó a los dirigentes de todo el país a “asumir la máxima responsabilidad” para hablar del tema de la inseguridad, “asumiendo el código ético fundamental de todo político: reconocer una verdad y estudiarla para hablar con propiedad”.

 

En eso estamos de acuerdo con el candidato oficialista: debemos hablar con ética y mucha responsabilidad sobre el drama de la violencia que somete a todos los venezolanos. Tenemos que remitirnos a los hechos, estudiar el fenómeno con seriedad y, muy especialmente, hablarle con la verdad a los ciudadanos. Y la verdad es que el Presidente de la República tiene la mayor responsabilidad en la búsqueda de una solución para el problema de la violencia.

 

La verdad es que, a pesar de las escandalosas estadísticas, la inseguridad nunca ha estado en la agenda política de este Gobierno. No ha sido apuntada jamás en la lista de prioridades oficiales, y ahora habla de eso por una sola razón: porque los estrategas rojitos saben que ese drama pesará mucho en la consciencia de los electores a la hora de tomar una decisión el próximo 7 de octubre.

 

La verdad es que el tratamiento gubernamental a la crisis de violencia es electorero, sin planificación ni estrategia. Mucha pirotecnia, sin atacar el problema estructural. Eso es una bofetada y una burla a las familias de esos 150.000 personas que han caído durante la última década en manos de la violencia.

 

La verdad es que, desde la llegada de Hugo Chávez al Palacio Miraflores, la tasa de homicidios se ha triplicado en Venezuela.

 

La verdad es que la corrupción y la incapacidad que devoran a todo el sistema judicial promueve una impunidad que nos deja cifras pavorosas: de cada 100 homicidios que se cometen en este país, 93 quedan completamente impunes.

 

La verdad es que el Gobierno no invierte lo suficiente en seguridad. La mayoría de los policías de este país no cuenta ni siquiera con chalecos antibalas, y se enfrentan a delincuentes que están mucho mejor apertrechados, con armas más potentes de las que tienen los agentes que administran la violencia legal del Estado.

 

La verdad es que votar el próximo 07 de octubre por el candidato oficialista significaría darle al país seis años más de violencia, durante los cuales, de continuar el ritmo de homicidios ocurridos el año pasado, más de 120.000 venezolanos caerán en manos de la delincuencia sin freno.

 

La verdad es que ya se acabó el tiempo de las excusas, la incapacidad y las mentiras. Henrique Capriles tiene un plan integral para resolver al corto y mediano plazo el problema de la violencia en todo el país, y el compromiso de concentrar a toda la fuerza institucional del país en cumplir la gran meta estratégica: garantizar la tranquilidad de la gran mayoría de los venezolanos.

 

Nuestro compromiso con las 150.000 familias que han perdido un ser querido en los últimos 13 años, es alcanzar esa Venezuela de paz, bienestar y progreso donde podamos vivir tranquilos y sin miedo. Lo decimos convencidos: sí es posible resolver la crisis de inseguridad, y sabemos cómo hacerlo. Quedan menos de dos meses para iniciar el cambio político que abrirá las puertas de un futuro de tranquilidad y progreso, para todos por igual. Fuerza y fe, Venezuela.