Carta a los socialdemócratas (II)

 

Debo comenzar excusándome, porque la primera carta publicada el pasado 19-12-13, tuvo una inclinación hacia el legado de Rómulo y de los luchadores de la resistencia de los 50, como producto de mi herencia, y por el recorrido que por nuestra historia hice por años, en las reuniones con mis abuelos y mi padre, Leopoldo López Gil, quien junto a Gumersindo Rodríguez, concibió y organizó el plan de becas Gran Mariscal Ayacucho, que le dio la oportunidad a más de 150 mil venezolanos de educarse en las mejores universidades del mundo.

 

Nuestra intención con esta carta es también un reconocimiento a figuras políticas y lideres como Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff, Freddy Muñoz, Américo Martín, Argelia Laya, Alfredo Maneiro, Lucas Matheus y muchos otros, que forman parte de esas generaciones de venezolanos que con su pensamiento y sus diferentes ópticas, han ido forjando el planteamiento de la socialdemocracia o izquierda democrática en Venezuela. Un pensamiento que estos líderes llevaron distintas formas de acción política y social.

 

Quiero hacer un reconocimiento especial a Pompeyo Márquez por ser uno de los líderes de la resistencia contra la dictadura de Pérez  Jiménez  y que a lo largo de estos años de lucha contra el autoritarismo rojo se ha mantenido como un faro de referencia ética y moral en el compromiso para sustituir a este gobierno. He tenido el privilegio de escuchar a Pompeyo su insistencia en la organización popular y en la protesta social en la calle y  tal insistencia la hemos buscado convertir en acción política.

 

Así como las tesis de Betancourt marcaron el camino de las luchas democráticas para erradicar el militarismo de la vida política, también reconocemos en líderes como Alfredo Maneiro, la visión del partido político como movimiento social, movimiento de movimientos, todos unidos en la lucha social. Elemento progresista que hemos utilizado en Voluntad Popular, impulsando formalmente los movimientos ecológico, juventudes, penitenciario, trabajadores, LGBTI, internacional, emprendedores y de redes populares, y cualquier otro que se proponga como mecanismos de cohesión, organización y lucha social.

 

Hoy hay nuevas organizaciones y estas luchas permanecen vigentes. Ante el retroceso institucional, las constantes violaciones a la libertad en todos sus ámbitos, la destrucción del aparato productivo y de las fuentes de empleo y la división del cuerpo social promovida desde el mismo gobierno, necesitamos el encuentro de estas corrientes progresistas, socialdemócratas, que con nuevas expresiones de esta búsqueda de la justicia social, es expresada en la conquista de todos los derechos. Es clave encontrarnos en una idea de lucha, en una visión de patria, de nación que sea tan propia, tan anhelada por todos que se convierta en la razón de ser de nuestra lucha por una Mejor Venezuela.

 

Durante el Siglo XX la idea de la conquista política, se resumía en el voto universal, directo y secreto acompañado de un estado nación democrático. Hoy, si bien la lucha por elecciones libres y transparentes continúa, la idea fuerza, la noción de patria unificadora tiene que ir más allá. Nosotros hoy proponemos que esa idea sea el compromiso irrenunciable de alcanzar una Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas, donde la lucha por la libertad y la democracia, se haga consustancial con la eliminación de las profundas desigualdades que hoy existen. En esa idea cabemos todos, en igualdad, promoviendo la paz y el bienestar de todos y progresando juntos hacia un nuevo pacto social.

 

El análisis de todos estos aportes de pensamiento y lucha, frente a la realidad actual, nos lleva a entender una clara vinculación de las tesis progresistas con la socialdemocracia contemporánea, cuyo centro de coincidencia, es la reivindicación social y la conquista de los derechos civiles y políticos de los venezolanos, en un ambiente de libertad, progreso y democracia.

 

Para la nueva democracia social en Venezuela, el bien común es la aspiración, y logrará concretarse con el empeño y el compromiso de todos los venezolanos. La verdadera batalla es contra la pobreza, la exclusión y el irrespeto a los Derechos Humanos, la verdadera victoria es la conquista de la Justicia Social y de la libertad.

 

Nota: en el próximo artículo presentaremos nuestras consideraciones a la carta respetuosa y oportuna que nos envío Antonio Ecarri Bolívar en representación de Acción Democrática, con motivo de nuestra primera carta a los socialdemócratas.

 

¡Fuerza y fe Venezuela!

 

Leopoldo López